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Mi perro y su Mala Conducta: II Agresividad.

En esta ocasión nos toca hablar sobre: Mala conducta II Agresividad, otro fragmento del capitulo 5 del libro ?Guía para un perro feliz? de César Millán.

La agresividad en perros es una conducta muy notable e identificable, en especial por los que son víctimas de la misma. El lenguaje corporal de estos perros es tenso y enfocado y, a menudo, hacen ruido: los perros agresivos gruñen, ladran, muestran los dientes y con frecuencia se lanzan encima y muerden a cualquier persona o animal que tengan a su alcance. Cuando los paseas, son difíciles de controlar y ladran a los demás perros o personas.

Las personas que tienen perros agresivos en sus hogares se sienten constantemente nerviosas, lo que contribuye a empeorar la situación. La ansiedad, el nerviosismo y la incertidumbre son formas de energía débil, y estos estados del ser sólo sirven para recordarle al perro que no hay ningún líder firme.

Causas de la agresividad:

La agresividad es provocada normalmente por una combinación de frustración y dominación. El perro debe sentir frustración debido a la falta de ejercicio, y por lo tanto tener abundante energía acumulada. Por otra parte, el perro se vuelve dominante por la falta de liderazgo de los seré humanos que lo rodean.

Como superar la agresividad:

Para lidiar con un perro agresivo, los seres humanos que residen en la casa tienen que imponerse como líderes de la manada, y deben darle al perro reglas, fronteras y limitaciones constantes. Durante el proceso, considere a su pero de la misma manera que lo haría con un ser humano en rehabilitación: el perro tiene un problema que resolver, y hasta que no lo haya logrado, no tendrá los mismo privilegios ni libertades que disfruta un perro que no es agresivo. Esto no es un castigo, sino una estructura, y simplificará la vida de tu perro en el curso de la rehabilitación. En particular, tenga mucho cuidado con dar afecto, solo debes hacerlo cuando tu perro adopte un estrado tranquilo y sumiso.

Durante el curso de la rehabilitación, recoja y guarde todos los juguetes, huesos y otros objetos con los que juega el perro, para enseñarle que todos te pertenecen, y solo se pueden usar cuando se lo permitas. Tampoco dejes que tu perro te de órdenes, si mueve tu mano con su cabeza para que lo acaricies, ignóralo.

Durante el proceso es importante que ejercites bien a tu perro, idealmente con largos paseos.

En nuestra siguiente entrada hablaremos sobre: Mala conducta III Ansiedad.




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